El
libro de Deuteronomio, escrito también por Moisés, en hebreo se llama Devarim,
que significa palabra, en griego Deuteronomio, no trata de una segunda ley, como
su nombre lo indica, si trata de recordar todo el camino que ellos han
transcurrido en 40 años por el desierto, desde los comienzos, cuando Dios les
envió a poseer la tierra que les había prometido a sus padres. Cuando les
entrega los mandamientos, las leyes, estatutos, ordenanzas y decretos de los
mandamientos. Y todo lo que les acontece en el camino Moisés se los recuerda.
Pero
en estos cuarenta años, después que hacen el censo, se observa que no quedo
nadie de la generación que entro en el desierto, y esta nueva generación que
nace en el desierto se les anuncia todo lo que Moisés le había anunciado a la
generación ya fallecida.
En
este sentido, Moisés, le anuncia a esta nueva generación, los mandamientos y la
ley. Ya escrita. Dios le dice a Moisés que por el no santificar su nombre en
las aguas de la rencilla en el libro de Números, tampoco los dejara ver a él y
Aarón la tierra. Y ellos mueren en el desierto. Quedando a cargo de Josué y
Caleb toda la responsabilidad de que ellos serán los que guíen al pueblo a
poseer la tierra prometida.
En
el desierto se comienza a repartir la tierra a Rubén, Gad y a media tribu de
Menases. Derrotando a Og rey de Basán y Sehón rey de Hesbón, en el desierto y conquistando toda su
tierra a cargo del comando de Josué.
En el libro se enfatiza a cumplir el pacto de Dios a esta nueva generación nacida en el desierto, y advertir lo que sucederá si no lo cumplen, la bendición y la maldición esta frente de ellos escogen o la bendición para permanecer en la tierra o la maldición para que sean esparcidos por el mundo y destruidos.
De igual forma, concluye el libro, recordando de una manera más amplia, todo lo que sucederá si cumplen o no el pacto que Dios hizo con Israel en el desierto.
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