XXVI. Moisés recita un canto de Jehová, y anuncia su muerte.
A. El canto de Jehová a su pueblo
Israel.
1. Engrandece y proclama a Jehová.
32:1 Escuchen,
cielos, y hablaré. Y oiga la tierra los dichos de mi boca.
32:2 Goteará
como la lluvia mi enseñanza. Destilará como el rocío mi razonamiento. Como la
llovizna sobre la grama. Y como las gotas sobre la hierba.
32:3 Porque
el nombre de Jehová proclamaré. Engrandeced a nuestro Dios.
32:4 Él es
la Roca, cuya obra es perfecta. Porque todos sus caminos son rectitud. Dios de
verdad, y sin ninguna iniquidad en él. Es justo y recto.
32:5 La
corrupción no es suya; de sus hijos es la mancha. Generación torcida y
perversa.
32:6 ¿Así
pagás a Jehová? ¿Pueblo loco e ignorante? ¿No es él tu padre que te creó? Él te
hizo y te estableció.
32:7 Acuérdate
de los tiempos antiguos. Considera los años de muchas generaciones. Pregunta a
tu padre, y él te declarará. A tus ancianos, y ellos te dirán.
32:8 Cuando
el Altísimo hizo heredar a las naciones. Cuando hizo dividir a los hijos de los
hombres. Estableció los límites de los pueblos. Según el número de los hijos de
Israel.
32:9 Porque
la porción de Jehová es su pueblo. Jacob la heredad que le tocó.
32:10 Le
halló en tierra de desierto. Y en yermo de horrible soledad. Lo trajo
alrededor, lo instruyó. Lo guardó como a la niña de sus ojos.
32:11 Como
el águila que excita su nidada. Revolotea sobre sus pollos. Extiende sus alas,
los toma. Los lleva sobre sus plumas.
32:12 Jehová
solo le guio. Y con él no hubo dios extraño.
32:13 Lo
hizo subir sobre las alturas de la tierra. Y comió los frutos del campo. E hizo
que chupase miel de la peña. Y aceite del duro pedernal.
32:14 Mantequilla
de vacas y leche de ovejas. Con grosura de corderos. Y carneros de Basán;
también machos cabríos. Con lo mejor del trigo. Y de la sangre de la uva
bebiste vino.
32:15 Pero
engordó Jesurún; se cubrió de grasa y se reveló; abandonó a Eloim al Dios que
lo hizo. Y menospreció la Roca de su salvación.
32:16 Les
despertaron a celos con los dioses ajenos. Lo provocaron hacer su juicio con sus
abominaciones.
32:17 Sacrificaron
a los demonios, y no a Dios. A dioses que no habían conocido. A nuevos dioses
venidos de cerca. Que no habían temido sus padres.
32:18 De la
Roca que te creó te olvidaste. Te has olvidado de Eloim Dios creador.
32:19 Y lo
vio Jehová, y se encendió en juicio. Por el menosprecio de sus hijos y de sus
hijas.
32:20 Y
dijo: Esconderé de ellos mi rostro. Veré cuál será su fin. Porque son una
generación perversa. Hijos infieles.
32:21 Ellos
me movieron a celos con lo que no es Dios. Me provocaron a ira con sus ídolos.
Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo. Los provocaré a
ira con una Nación insensata.
32:22 Porque
fuego se ha encendido en mi juicio. Y arderá hasta las profundidades del Seol.
Devorará la tierra y sus frutos. Y abrasará los fundamentos de los montes.
32:23 Yo
amontonaré males sobre ellos. Emplearé en ellos mis saetas.
32:24 Consumidos
serán de hambre, y devorados de fiebre ardiente. Y de peste amarga. Diente de
fieras enviaré también sobre ellos. Con veneno de serpientes de la tierra.
32:25 Por
fuera desolará la espada. Y dentro de las cámaras el espanto. Así al joven como
a la doncella. Al niño de pecho como al hombre canoso.
32:26 Yo
había dicho que los esparciría lejos. Que haría cesar de entre los hombres la
memoria de ellos.
32:27 De no
haber temido la provocación del enemigo. No sea que se envanezcan sus
adversarios. No sea que digan: Nuestra mano poderosa. Ha hecho todo esto, y no
Jehová.
32:28 Porque
son Nación privada de consejos. Y no hay en ellos entendimiento.
32:29 ¡Ojalá
fueran sabios, que comprendieran esto! ¡Y se dieran cuenta del fin que les
espera!
32:30 ¿Cómo
podría perseguir uno a mil? Y dos hacer huir a diez mil. Si su Roca no los
hubiese vendido. ¿Y Jehová no los hubiera entregado?
32:31 Porque
la roca de ellos no es como nuestra Roca. Y aun nuestros enemigos son de ello
jueces.
32:32 Porque
de la vid de Sodoma es la vid de ellos. Y de los campos de Gomorra; ras uvas de
ellos son uvas ponzoñosas, tienen racimos muy amargos .
32:33 Veneno
de serpientes es su vino. Y ponzoña cruel de áspides.
32:34 ¿No
tengo yo esto guardado conmigo? ¿Sellado en mis tesoros?
32:35 Mía
es la venganza y la retribución. A su tiempo su pie resbalará. Porque el día de
su aflicción está cercano. Y lo que les está preparado se apresura.
32:36 Porque
Jehová juzgará a su pueblo. Y por amor de sus siervos se arrepentirá. Cuando
viere que la fuerza pereció. Y que no queda ni siervo ni libre.
32:37 Y
dirá: ¿Dónde están sus dioses? La roca en que se refugiaban.
32:38 ¿Que
comían la grosura de sus sacrificios, Y bebían el vino de sus libaciones?
Levántense, que os ayuden. Y os defiendan.
32:39 Ved
ahora que yo, yo soy. Y no hay dioses conmigo. Yo hago morir, y yo hago vivir.
Yo hiero, y yo sano. Y no hay quien pueda librar de mi mano.
32:40 Porque
yo alzaré a los cielos mi mano. Y diré: Vivo yo para siempre.
32:41 Si
afilase mi reluciente espada. Y echare mano del juicio. Yo tomaré venganza de
mis enemigos. Y daré la retribución a los que me aborrecen.
32:42 Embriagaré
de sangre mis saetas. Y mi espada devorará carne. En la sangre de los muertos y
de los cautivos. En las cabezas de larga cabellera del enemigo.
32:43 Alabad,
naciones, a su pueblo. Porque él vengará la sangre de sus siervos. Y tomará
venganza de sus enemigos. Hará expiación por la tierra de su pueblo.
2. Moisés recita el canto.
a. 32:44 Vino
Moisés y recitó todas las palabras de este cántico a oídos del pueblo, él y
Josué hijo de Nun.
b. 32:45 Acabó
Moisés de recitar todas estas palabras a todo Israel.
c. 32:46 Y les
dijo: dobleguen su corazón a todas las palabras que yo les doy hoy como testimonio.
Para que digan y manden a sus hijos, con fin de que cuiden de cumplir todas las
palabras de esta ley.
d. 32:47
Porque no es cosa vana; es su vida. Por medio del cumplimiento de esta ley harán
prolongar sus días sobre la tierra, adónde vas. Pasando el Jordán. Para tomar
posesión de ella.
B. La muerte de Moisés es anunciada por Dios.
1. Dios hablo a Moisés y le anuncia
su muerte.
a. 32:48 Habló
Jehová a Moisés aquel mismo día.
b. 32:49
Diciendo: Sube a este monte de Abarim, al monte Nebo, situado en la tierra de
Moab, que está frente a Jericó. Y mira la tierra de Canaán, que yo doy por
heredad a los hijos de Israel.
c. 32:50 Moisés
muere en el monte al cual subes, y sé unido a tu pueblo. Así como murió Aarón
tu hermano en el monte Hor, y fue unido a su pueblo.
2. Moisés no
vera la tierra porque no lo santifico ante el pueblo.
d. 32:51 Por cuanto pecaste contra mí, en medio de los hijos de Israel, en las aguas de Meriba de Cades, en el desierto de Zin. Porque no me santificaste en medio de los hijos de Israel.
e. 32:52 Verás, por tanto, delante de ti la tierra. Pero no entrarás allá, a la tierra que doy a los hijos de Israel.
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