I. El deber de
guardar y enseñar los mandamientos.
1. Cumple a
Dios lo que te ha ordenado para que te bendiga.
a. 8:1
Cuidarás de poner por obra todo mandamiento que yo hoy les ordeno. Para que
vivas, seas multiplicado, entres y poseas la tierra, que Jehová prometió con
juramento a sus padres.
2. Te provo
para ver si habrías de guardar sus mandamientos.
a. 8:2 Te
acordarás de todo el camino. Por donde te ha traído Jehová tu Dios, estos
cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que
había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.
b. 8:3 Te
afligió, te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías
tú, ni tus padres la habían conocido. Para hacerte saber que no sólo de pan
vivirá el hombre. Pero de todo lo que salé de la boca de Jehová vivirá el
hombre.
c. 8:4 Tu
vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos
cuarenta años.
3. Dios los
castiga como un padre, pero los compensa bien.
a. 8:5
Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así
Jehová tu Dios te castiga.
b. 8:6
Guardarás, por tanto, los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus
caminos, y temiéndole.
4. Dios les
bendecirá y les dará una buena tierra.
a. 8:7 Porque
Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de
fuentes y de manantiales. Que brotan en riberas y montes.
b. 8:8 Tierra
de trigo, cebada, de vides, higueras y granados. Tierra de olivos, de aceite y
de miel.
c. 8:9 Tierra
en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella. Tierra
cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacarás cobre.
d. 8:10
Comerás, te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios. Por la buena tierra que te
habrá dado.
5. Cuida de
guardar los mandamientos, estatutos y decretos.
a. 8:11
Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios. Para cumplir sus mandamientos, sus
decretos y sus estatutos que yo te hoy ordeno.
b. 8:12 No
suceda después que comas, te sacies, y edifiques buenas casas en que habites.
c. 8:13 Se
aumenten, tus vacas, tus ovejas, la plata, el oro se te multipliquen, y todo lo
que tuvieses se aumente.
d. 8:14 Luego
se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de
tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
e. 8:15 Que te
hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes,
de escorpiones. Y tuviste sed, donde no había agua. Y él te sacó agua de la
roca del pedernal.
f. 8:16 Que te
sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido,
afligiéndote y probándote. Para posteriormente hacerte bien.
g. 8:17
Después digas en tu corazón: Con mi poder y la fuerza de mi mano he obtenido
esta riqueza.
5.1. Guarda
sus mandamientos para que no perezcas.
a. 8:18 Por
tanto, debes acuérdate de Jehová tu Dios. Porque él es el que te da el poder
para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres,
como en este día.
b. 8:19 Pero
si llegases a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieses siguiendo a dioses
ajenos, sirviéndoles. Y te llegases a inclinar para adorarlos. Yo doy mi
afirmación hoy contra ustedes, que verdaderamente perecerás.
c. 8:20 Como
las naciones que Jehová destruirá delante de ustedes, así perecerás. Por cuanto
no has atendido a la voz de Jehová su Dios.
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